Incendio y daños estructurales: por fuego, rayo o explosión.
Robo y hurto: tanto de bienes dentro del hogar como daños provocados por intento de robo.
Daños internos: Daños por agua o filtraciones accidentales.
Fenómenos naturales: viento, lluvia, granizo, temblor o sismo (según plan).
Responsabilidad civil familiar: protección ante daños involuntarios a terceros causados por integrantes del hogar.
Asistencias domiciliarias: cerrajería, gasfitería, electricidad, vidriería, y más servicios de urgencia.
Protección de contenidos: muebles, electrodomésticos y artículos personales.
Cobertura extendida: en algunos planes, cobertura para departamentos en arriendo o segundas viviendas.